En la zona del sector privado, pudimos asistir a un panel de discusión centrado en los resultados de la educación. Escuchamos a voceros de fundaciones de grandes corporaciones privadas, tanques de pensamiento y centros de investigación, que compartieron un mismo consenso: no solamente hay muchos niños fuera de la escuela, sino que muchos de los que están en ella no logran aprender lo necesario. Lo que es remarcable es que ningún ponente señaló algo significativo acerca de las causas de estos resultados.
¿Resultados educativos o sentido de la educación?
En el segundo momento de la mañana de esta reunión de Restablecimiento de la Alianza Global por la Educación, en la zona del sector privado, pudimos asistir a un panel de discusión centrado en los resultados de la educación. Escuchamos a voceros de fundaciones de grandes corporaciones privadas, tanques de pensamiento y centros de investigación, intervenir acerca de la necesidad de medir los resultados de la educación y la importancia de esa medición para dirigir las políticas educativas. Los ponentes compartieron un mismo consenso en cuanto a sus hallazgos: no solamente hay muchos niños fuera de la escuela, sino que muchos de los que están en ella no logran aprender lo necesario. Los casos particulares brotaron: en algunos países cerca de 30% de los estudiantes de tercer año de educación básica no saben leer una frase completa, en otros menos del 60% de los niñ@s de sexto grado saben utilizar la aritmética básica cuando terminan la primaria. Los expositores presentaron varias experiencias de medición de estos resultados educativos en distintos países en desarrollo, y reiteraron que publicarlos podría ayudar a mejorar las políticas educativas.
Lo que es remarcable es que ningún ponente, bien sea centro de investigación, tanque de pensamiento, o fundación empresarial señaló algo significativo acerca de las causas de estos resultados. Se limitaron a reiterar que más importante que llevar los niños y niñas a la escuela, es asegurar que aprendan lo necesario en ella. Pero las preguntas esenciales quedaron claramente sin responder: ¿Qué es lo que se debe entender por resultados de la educación? ¿Qué es lo que determina esos “malos” o “buenos” resultados?
La pregunta sobre qué se entiende por resultado educativo, está muy ligada a una pregunta más general y profunda: ¿cual es la finalidad de la educación?, este debate suele quedar inaboradado en estas grandes reuniones sobre Educación: el sentido de la misma no se discute, más bien, se da por supuesto. Así también en este panel, siempre tras bambalinas de la discusión estaba como un supuesto, la idea de que la educación debe servir fundamentalmente para aprender a leer, escribir y calcular, y luego, todo eso debe servir para encontrar un empleo. No obstante, cualquier concepto de “resultados de la educación” reclama un sentido mucho mayor al de adquirir destrezas o habilidades, que son tan solo medios y no fines. La pregunta es más bien, cómo la educación ayuda a construir las finalidades para las cuales utilizamos esas herramientas. Lastimosamente, al respecto, nada se dijo. Es difícil hablar de los resultados de la educación sin referirse hoy a la crisis cultural de las sociedades individualistas modernas, donde la exacerbación de la competencia destruye los vínculos colectivos, generando una doble cuenta de cobro: la desigualdad y la soledad. Es claro que leer, escribir y calcular, se puede utilizar para profundizar ese fracaso, o bien, para corregirlo. Pero este tipo de discusión no fue abierta, y de hecho, no suele abrirse en los eventos internacionales que tienen como tema central la educación, lo que resulta cuando menos absurdo.
Más complejo aún, es que el discurso de los resultados que se ha tornado paradigmático, y del cual esta mesa fue un calco, se limitó a remarcar que hay muchos niños que no aprenden nada en la escuela, pero no explican nada acerca de las causas de esos resultados cognitivos. Se trata de un discurso que se centra en multiplicar las evidencias del fracaso cognitivo de la escuela sin dar la menor luz sobre las causas. El problema es que es difícil saber cómo a partir de resultados de pruebas de lectura y cálculo se puede llegar a proponer soluciones de política pública, sin establecer los determinantes de esos resultados. Ahí hay algo suelto en la argumentación, pues las soluciones que se proponen no están sustentadas en ningún tipo de evidencia, se habla del papel de los padres y la comunidad, se culpabiliza a los maestros, se dice que tienen motivaciones distintas a hacer bien su trabajo, pero ninguna de estas afirmaciones se testa seriamente. Se trata más bien de hipótesis de respuesta, es decir, especulaciones que al menos en las exposiciones, no aparecen sustentadas: Hay una gran denuncia sobre el fracaso de la escuela, pero nunca se analiza en concreto porqué la escuela fracasa, y luego se habla de soluciones mágicas que recargan una vez más la responsabilidad bien sobre la familia, bien sobre la comunidad, debilitando el compromiso del Estado con la educación.
Resultó bastante interesante más bien que una respuesta concreta y plausible al respecto no vino de los expositores, sino de una de las intervenciones del auditorio, de alguien con alguna experiencia en el asunto: el secretario general del Ministerio de Educación de Niger. El contó cómo para aumentar rápidamente la cobertura, organizaciones internacionales habían presionado a los últimos gobiernos de este país a contratar maestros sin la formación adecuada y con muy bajos salarios. El funcionario se preguntaba, con algo de sentido común: ¿cómo se pueden tener resultados educativos con maestros mal remunerados y sin condiciones de trabajo?, y señalaba: “los resultados de la educación no se pueden desligar de los incentivos a la carrera de los docentes, sus condiciones de trabajo y la financiación de su formación inicial y continua”.
Es curioso que con tanto saber en la mesa producto de multiples investigaciones y evaluaciones, la solución reiterada para mejorar consista sobretodo en mejorar la publicación de las pruebas de resultados y demandar a la comunidad y a la familia, más involucramiento en la educación de sus hijos. Resulta difícil todavía encontrar la cadena causal entre las pruebas de resultados y la responsabilización de la familia y la comunidad, mucho más en medio de una conferencia que busca relanzar la consecución de recursos para la educación. ¿Será que invirtiendo en la aplicación y publicación de pruebas de resultados, nos podremos seguir ahorrando el dinero para formar a los maestros, pagarles bien y darle condiciones dignas de trabajo?. Parte de la respuesta la tendrá la Alianza Global por la Educación cuando empiece a direccionar los 1500 millones de dólares que logró comprometer en esta reunión.
Ilich Ortiz,
Asesor de Programas, CLADE, www.campanaderechoeducacion.org